Tarot sin preguntas

Todas las personas hemos tenido en nuestra vida circunstancias que nos han invitado a consultar con los profesionales del tarot o con aquellos que tienen unas ciertas dotes para la videncia y poder visualizarlos hechos venideros. Nadie puede decir que no ha deseado alguna vez aquello de “Ojalá lo hubiera sabido que entonces no hubiera pasado” pues nosotros mismos ponemos los argumentos y remedios para poder evitar todo aquellos que es negativo y que nos perjudica.

Cuando alguien necesita ayuda de este tipo no sabe bien cómo encarar esa necesidad por ello el tarot sin preguntas es el mejor pues nos ayudará a saber si la persona es, o no, una auténtica profesional en este campo. Si cuando se llama comienza con el típico saludo y nos satura a preguntas sin cesar es mala señal pues lo que está tratando es conseguir información en un movimiento de retroalimentación dentro de la comunicación que se ha establecido.

El realmente bueno, la tarotista fiable y buena será aquella que no hace pregunta, aquella que tiene la potestad de poder controlar una arte adivinatorio y poder comenzar una consulta que debe llevarle a formular determinadas preguntas que le ayudarán a conocer mejor todo lo que puede ser de interés para la persona a la que se le hace la tirada o la visualización.

Pero puede surgir el problema de ser la primera vez y no sepamos a quién llamar, no se sepa bien que es lo que debe hacerse, que preguntar, como encarar esa primera toma de contacto o vencer la cortedad que puede ser el de contar los problemas a alguien a quién no se conocer de nada pero que, muy al contrario de, seguramente, personas cercanas, está dispuesta a ayudarnos y facilitarnos un poco más la vida y que sea todo mucho más sencillo y que estemos en disposición de poder acometer esos cambios necesarios o esas acciones imprevistas que, por circunstancias de la vida, se deben llevar a cabo.

La vida tiene esos derroteros, esos giros, a bien o a mal, y que nos deben servir para tomar consciencia de todo lo que somos y de lo que somos capaces. Lo que hoy puede parecer un obstáculo insalvable puede ser mañana algo insignificante pero todo está relacionado con la vida y el momento que se vive.

Así siempre que llamamos a estos servicios, más si es la primera vez, se debe llamar a personas que nos vengan recomendados por otras personas que son de nuestro entorno, que son cercanas a nosotros, bien familia o bien amigos, gente próxima que nos van a decir la verdad y que nos van a facilitar los datos de aquellos expertos y expertas con la que ellos han tenido una experiencia positiva.

El tipo de consultas suele ser de lo más variopinta pues cada persona es un mundo y cada mundo tiene sus propias prioridades. Así se puede ir desde problemas laborales por las típicas rencillas entre compañeros o por esa subida de sueldo que no llega o por tantas otras razones que nos afectan. Temas de salud, futuras operaciones, incertidumbres por enfermedades o análisis, todo tiene su peso igualmente. También nos encontramos con los problemas sentimentales, de pareja, sospechas de infidelidad, malestar, divorcios, rupturas, separación o conocer a alguien nuevo que puede ser la persona que tanto has esperado… ¿Será él? ¿Será ella? Todo es posible y en todo ello nos ayuda.

Videncia sin preguntas

Como ocurre en el tarot el tema de las personas sensitivas dotadas de una cualidad, de un don, también es importante que desconozcan lo que le ocurre a aquel que se acerca a consultar.

La videncia sin preguntas es muy importante pues se trata de profesionales que no trabajan con cartas -algunos sí- y todo es crucial a la hora de poder decir el futuro a quién telefonea con el ánimo de saber que va a suceder el día de mañana.

Los buenos son los videntes sin gabinete, aquellos que trabajan de forma independiente y que no tienen nada que ver con empresas dedicadas a temas de adivinación que son tan perjudiciales.

¿Cómo identificarlos? Es sencillo relativamente pues el que trabaja por libre le va a dedicar todo el tiempo que necesite y le mostrará toda su comprensión y buen hacer, su profesionalidad y su capacidad de decirle todo lo que ve, sin dudas, sin preguntas y sin nada.

Aquellos que trabajan para gabinetes lo hacen limitados por el espacio físico donde se encuentran, cajones en salas con muchas otras personas que se dedican a lo mismo, muchos reclutados en cursos de tarot que no faculta a alguien para ser bueno o escogido en ese particular.

Son Call Center con poco cuidado a la hora de contratar a sus empleados, muchos no tienen ningún don particular, hacen muchas preguntas, tratan de informarse de lo que usted le dice, no tienen un don natural y no son ni buenos tarotistas ni buenos videntes. Además las tarifas suelen ser más altas, el cobro es mayor pues hay que pegar todas las campañas publicitarias y como usan los medios para promocionar a los trabajadores de sus empresas.

En ocasiones se usa la imagen de un famoso o un experto en artes adivinatorias que luego, realmente, no atiende a las llamadas y sólo es un rostro en una publicidad, poco más.

Se podría decir que es un engaño y por ello debemos evitarlo pues lo único que va a perder es el tiempo y el dinero y eso es demasiado además de confundirle. Imagínese que acude a un gabinete y le atiende una persona sin ningún don que le dice un futuro inventado y usted toma su decisión en función de ello. El error sería garrafal y perjudicaría mucho a su vida.

Vidente natural

El tarotista bueno y fiable es como el vidente, da fechas exactas, fechas de nacimiento, de vida, trascendentes a la persona, parece imposible que una persona ajena a nosotros pueda saber esos datos in conocernos y, sin embargo, eso le ocurre.

El vidente natural es capaz de todo esto, de dar fechas exactas y datos concretos, sin información previa ni un conocimiento de la persona que llama, esto es debido a ese don natural que tienen y que se trata de videncia real.

Los servicios de este tipo no tienen por qué ser caros pues la videncia real y la tarotista barata es aquella que rebaja sus precios para favorecer su llamada y que la encuentre más atractiva así como se pueda servir mejor de la ayuda que puede darle.

La videncia real es la que puede saber todos esos datos y muchos más porque se trata de aquella que se da en un vidente natural y que tiene años de experiencia, una experiencia que es vital pues de ella depende el tener la capacidad necesaria como para poder ordenar todo lo que ve y todo lo que está relacionado con el consultante.

El don de la videncia no ha podido ser explicado por la Ciencia pero se han realizado experiencias muy buenas en las que, vía Universidades (como Duke, en Estados Unidos), han podido determinar las capacidades que tiene el ser humano.

La consulta de tarot viene a demostrar esto mismo pero usando como medio las cartas, los naipes, los arcanos mayores y menores que escinden todo un saber ancestral que determina muchas situaciones y que pueden cambiar tu vida.

Los tarotistas y videntes fiables son aquellos que aciertan, aquellos que nos dicen lo que va a ocurrir y realmente ocurre en una sorpresa amplia que lleva a creer en lo que nos dice y que, en nuevas consultas, ya no se querrá tener a otra persona que no sea esa porque sabemos que es la buena y que es la que nos puede ayudar.

No nos debemos confundir, el vidente bueno es el vidente de nacimiento, aquel que no usa empresas ni plataformas, que no tiene gabinete de tarot pues es independiente y donde un vidente también puede ser tarotista.

Todo esto es el tarot sin preguntas, aquel que nos dice lo que va a pasar en la vida de alguien pues las cartas lo esconden todo y todo está escrito en el Destino y en la línea de la vida de alguien y que sólo unos pocos son capaces de tener. No nos debemos dejar engañar pues no todos aquellos que dicen ser expertos en el arte de “echar las cartas” o ver el futuro de forma clarividente lo son, por lo que debemos tener cuidado con todo ello y saber elegir allá donde lo que se está poniendo en liza es nuestra felicidad.